Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

29 de junio de 2017

A T E N C I Ó N

ESTE BLOG ESTARÁ UN TIEMPO SIN ACTUALIZARSE POR AUSENCIA DEL INSTRUMENTO. LO SENTIMOS. GRACIAS POR SU INTERÉS.








18 de junio de 2017

ENTRAD POR LA PUERTA ESTRECHA



Hijos de Dios, entrad hijos, entrad por la puerta estrecha (Mt 7,13) que ancha es la puerta que os conduce a la perdición y muchísimos de vosotros habéis entrado por ella. Yo, Jesús, os hablo.

No tenéis ninguna conciencia de lo que es el pecado. Sabéis que es algo que desagrada a Dios, pero no por eso lo evitáis y encima acumuláis pecado tras pecado. Pero hijos, no hago más que avisaros de que tenéis que cambiar y hacerlo ya cuanto antes, pero vosotros que leéis estos mensajes no los ponéis en práctica porque parece que no van dirigidos a vosotros. Pues sí, hijos, sí, van dirigidos a todos vosotros, incluso a los que vais a Misa cada día, porque luego fuera de la Misa sois cristianos mediocres, sin paciencia alguna con los defectos del prójimo, llenos de mediocridad en todo lo que hacéis, con agresividad y genio cuando en algo os molestan y así podía seguir diciendo una y otras mil cosas más. Yo, Jesús, os hablo.

¿Alguno sabe la hora de su muerte? Si la supierais sólo os reconvertiríais un día antes y el resto hasta llegar a la fecha lo dejaríais pasar. Y debéis de ser perfectos en todo momento, en toda las edades y en toda las épocas, porque hijos, la eternidad no tiene fin y podéis entrar después de muertos o en la eternidad dichosa que es el Cielo o en la eternidad espantosa que es el Infierno. Por tanto, esforzaos hijos, esforzaos más en vencer vuestras malas costumbres y vicios, ¿Cuántas veces debo de decíroslo? No hacéis ni siquiera intención para vencerlos, y luego tenéis algún problema y venís a Mí a pedirme ayuda, pero no Me visitáis más que cuando Me necesitáis para algo.  Yo, Jesús, os hablo.

Si hablarais con algún condenado veríais que algunos de ellos vivieron la vida mejor que vosotros, aunque luego callaron pecados y se condenaron. Si hablarais con algún condenado os horrorizaríais, pero solo pensáis en Mí como Misericordia y lo Soy, pero no os planteáis ni siquiera que Soy también Justicia y que no puedo dar cabida al mal bajo ningún aspecto. Os predican que Soy Misericordia pero no os predican que Dios premia a los buenos y castiga a los malos y aquel que se mantiene en el pecado sin hacer nada por salir de él, es malo porque se mantiene en el mal voluntariamente. Si no os sentís con fuerzas para salir del pecado pedidme la gracia para ello y veréis como no os la niego, pero  tened voluntad de poner lo que esté de vuestra parte. Yo, Jesús, os hablo.

Ánimo hijos, Mi Corazón divino os espera y os ama y deseo vuestro arrepentimiento y conversión, veréis la alegría tan grande que para vosotros es eliminar de vuestras almas pecados ya añejos y que son como veneno mortal que lleváis dentro. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.








11 de junio de 2017

DEBÉIS DE SER ALMAS ESPIRITUALES Y DE ALABANZA A DIOS



Hijos de Dios, la alabanza a Dios es muy importante que la hagáis porque toda la Santísima Trinidad está siendo muy blasfemada incluso por los niños. Yo, Jesús, os hablo.
 
Debéis proponeros hacer actos de alabanza y de bendiciones hacia Dios. Es bueno y necesario la reparación pero también la alabanza y si juntáis reparación y alabanza todavía es mejor. Debéis de compensar todo el odio y la ingratitud de tantas almas que Nos odian (a la Santísima Trinidad) sin motivo alguno y sin conocimiento alguno de lo que Somos. Si insultaran a vuestra madre biológica o a vuestros hijos o  familiares os dolería mucho y os irritaríais, mucho más si ellos son buenos. Pues bien, Nosotros en el Cielo queremos reparación y alabanzas por todo lo que recibimos que son fruto de las sugerencias demoniacas que tienen agarradas a tantas almas. Yo, Jesús, os hablo.

Quien no vive la vida del espíritu y sólo vive la del mundo, no crecerá en virtud, porque el espíritu es el que recibe la gracia de Dios y ésta es la que transforma el ser de la personas. Debéis de ser almas espirituales, almas de oración y de alabanza a Dios, porque el Maligno ya se encarga de meteros la cizaña y hacer de vuestros criterios un mar de ingratitudes, de indiferencia y en muchísimos casos de blasfemias.

Normalmente no se blasfema contra dioses que os son desconocidos o que se sabe que no existen, pero sí blasfeman contra la Santísima Trinidad o contra la Virgen, los Ángeles y los santos y eso es un pecado gravísimo propio de personas que pertenecen -sin ni siquiera ellas saberlo- a Satanás. Por tanto hijos, sed consecuentes y haceros más espirituales. Bendecid a Dios, alabadlo constantemente ¡Qué fácil es ir por la calle diciendo alabanzas a Dios! Esto irrita al Maligno y lo aleja de vosotros. No digáis nunca blasfemias ni nada negativo de la Santísima Trinidad delante de los niños, porque eso se les queda grabado a los pequeños y aunque no saben discernir la malicia de estos pecados ellos los imitan y creen que si los dicen sus progenitores no es cosa mala. Yo, Jesús, os hablo.

Sed pues personas con lengua recatada y prudente, no os volváis contra quienes un día os juzgará. Tratad de hablar con moderación y pureza en vuestras conversaciones, sin atacar ni insultar a nadie, pero mucho menos a Dios Santísimo, porque a Dios nada se le escapa y todo lo tiene en su presente que es eterno. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.








4 de junio de 2017

VIENE PENTECOSTÉS Y DEBÉIS PREPARAOS PARA RECIBIR AL ESPÍRITU SANTO, ¡QUÉ MEJOR QUE CONMIGO AL LADO!


Hijos queridos de Mi Inmaculado Corazón. Aquí Me tenéis dispuesta a ayudaros en todo lo que no le quite gloria a Dios y os sirva para vuestra santificación personal. Mi Corazón es purísimo pero no os olvidéis que es el Corazón de una Madre y una madre nunca abandona a sus hijos.

Nadie que se acerque a Mí se verá nunca jamás defraudado, pero hijos, no busquéis solo vuestros intereses sino los de Dios primero, y después los vuestros se os darán por añadidura, siempre y cuando no vayan en contra de la gloria de Dios y de vuestra santificación personal. Yo, María Santísima, vuestra Madre os hablo.

Viene Pentecostés y debéis pedir y preparaos para recibir al Espíritu Santo, ¡qué mejor que Conmigo al lado! Tal y como lo hicieron los Apóstoles, vosotros debéis también acogeros a Mí y refugiaros en Mi Inmaculado Corazón, hoy que es primer sábado de mes y algunos lo celebráis.

Yo pido por vosotros constantemente a Dios porque veo que os cuesta muchísimo subir la cuesta de la perfección, pero ya vuestro esfuerzo e interés os vale y os santifica aunque a veces no avancéis nada en lo que os proponéis. Dios ve las intenciones, el verdadero deseo de querer ser santos y si lo intentáis una y otra vez, y una y otra vez caéis en la misma piedra, a Dios le vale vuestra voluntad y el deseo de volver a intentarlo. La santidad es una labor de días, meses y años, una labor de toda la vida, porque todos los instantes tenéis que santificarlos, no sólo un día de precepto sino todos los instantes. Tenéis que cumplir con la mayor perfección posible con vuestros deberes de estado y profesión. Tenéis que ser caritativos con los de vuestro entorno sin criticaros ni murmurar unos de otros. Hijos, ser santos es una labor de toda la vida, pero no es tan costoso como creéis si ponéis el esfuerzo de vuestra parte y sois fieles a la gracia de Dios. Yo, María Santísima, os hablo.

Si a un niño pequeño que se emplea en andar se cae una y otra vez, no por eso dejáis de amarlo y de ayudarlo a que intente caminar como debe de ser. Lo mismo le pasa a Dios con vosotros. Ve vuestra voluntad sincera de querer mejoraros, de querer vencer tal y cual defecto, y si aun así caéis en lo mismo, no por eso Él os deja de amar, ni tampoco os va a negar la gracia para que lo intentéis de nuevo. Por tanto, hijos, animaos a seguir luchando contra vosotros mismos, vuestros vicios y malas costumbres, al final venceréis con la ayuda de Dios y lo poquito o mucho que pongáis de vuestra parte, y sobre todo, si acudís a Mí, Yo vuestra Madre, no os dejaré. Alabado sea Dios. Yo, María Santísima, os hablo.