Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

19 de enero de 2018

REZAD POR QUIENES PADECEN DURAS PRUEBAS PARA QUE VENZAN CONMIGO



Hijos amados de Mi Corazón divino, os hablo como siempre con inmenso amor y deseo que vosotros también Me habléis a Mí y Me contéis vuestros problemas, sinsabores y alegrías. Yo, Jesús, os hablo.

Os vengo a advertir una vez más que Satanás está hundiendo a muchas almas porque le siguen el juego. Hijos, tened mucha vigilancia en vuestras almas y mucho cuidado, porque Satanás esta enfurecido, él sabe que le queda poco tiempo y desea perder el máximo posible de almas. Yo, Jesús, os hablo.

Cuidado los matrimonios, ¡cuidado! Es su meta favorita en estos momentos. Romper familias y destruirlas desde el más pequeño al más anciano. Él quiere vuestro mal tanto como Yo deseo vuestro bien. Uníos a Mí y no le tengáis miedo, porque Conmigo no puede, pero no sigáis esos juegos maléficos de dimes y diretes en las familias, incluidos los menores. Sed prudentes, invocad a Mi Santo Espíritu antes de tomar decisiones. Acudid a Mi Santa Madre, invocadla a menudo, a vuestro Ángel Custodio, al poderosísimo Patriarca San José, a San Miguel Arcángel  y a vuestros santos preferidos, pero no os creáis más listos que nadie porque Satanás ha hundido y hunde a mucha gente por confiar esas personas en ellas mismas. Yo, Jesús, os hablo.

No discutáis por tonterías sin ningún valor en el trabajo, porque también se mete en los trabajos para que los compañeros entre unos y otros se injurien y se produzca el enfado, la distancia, el enfrentamiento. Sed humildes y muy prudentes. No sigáis juegos satánicos que además no tienen mayor importancia y, el verdadero fin de los mismos es enfrentaros, romper familias, romper amistades, deshacer armonías en los trabajos, romper todo lo que os pueda santificar, así que hijos, consideradlo y si podéis tener a mano una botellita de agua bendita, de vez en cuando rociaros con ella y rociad también vuestros ambientes, porque todo eso lo odia Satanás. Lo mismo que los sacramentales, las cosas bendecidas, como detentes, escapularios, crucifijos, imágenes, todo lo que esté bendecido correctamente ahuyenta a Satanás yenseñad a los pequeños rezos y la bendición en la mesa, porque esas cosas que parecen insignificantes, ahuyentan al Maligno y además lo humilla terriblemente, Yo, Jesús, os hablo.

Rezad por vuestras amistades que sabéis padecen duras pruebas para que venzan Conmigo. Ofreced por ellas sacrificios, limosnas y oraciones, y encomendadme a esas personas a las que os gustaría ayudar y no podéis porque solo está en Mi mano el hacerlo. Yo, Jesús, os hablo y os advierto. Paz a vosotros y a vuestras familias.








17 de enero de 2018

PRACTICAD POR ELLAS LA CARIDAD CRISTIANA Y NO LAS OLVIDÉIS



Hijos Míos, no tengáis abandonados a vuestros difuntos y ofrecedles sufragios, porque muchos de vuestros familiares y  amistades esperan de vosotros esa generosidad. Yo, Jesús, os  hablo.

El Purgatorio es un lugar de sufrimientos pero tiene la ventaja de que vosotros los que vivís aún en la Tierra podéis ayudarles inmensamente. Una Misa bien oída y con verdadera fe y fervor puede hacer que un alma del Purgatorio suba al Cielo inmediatamente. Haced por ellos lo que os gustaría que os hicieran a vosotros si estuvierais en su lugar. Yo, Jesús, os hablo.

Mi Madre se alegra sobremanera cuando le ofrecéis sufragios o devociones por las almas del Purgatorio, porque Ella sabe sus tormentos y lo que más desea es ayudarlas. Por eso hijos, no Me pidáis solo cosas para vosotros y vuestros intereses. Pedid también por las almas del Purgatorio y, no solo por vuestros familiares difuntos sino por aquellas otras almas que nadie recuerda y que están purificándose en los tormentos del Purgatorio. Yo, Jesús, os hablo.

Ellas luego pedirán por vosotras cuando os muráis y ya hayan ascendido al Cielo, porque las ánimas del Purgatorio  son muy agradecidas y luego os responderán con la misma generosidad que le respondáis ahora vosotros.  Todo lo que le ofrezcáis por insignificante que sea, lo reciben y se les aplica para que se alivien de sus tormentos. Las indulgencias que recibís o que obtenéis por algunos rezos como el Santo Rosario, las limosnas, las Misas,  todo lo que apliquéis por esas intenciones lo reciben muy agradecidas y se sienten muy aliviadas y se les acorta el tiempo de purificación. Sí hijos, sí, sed caritativos con vuestros familiares ya difuntos y, con aquellas otras almas que aunque no conozcáis no tienen quienes recen por ellas excepto las oraciones universales de la Iglesia Católica. Yo, Jesús, os hablo.

Algunas veces soñáis con vuestros difuntos o con personas ya fallecidas, puede ser un reclamo de ellas para que no las olvidéis y les apliquéis sufragios. Hacedlo hijos, practicad por ellas la caridad cristiana y no las olvidéis, porque es un bien que le podéis hacer y que ellas lo esperan y lo necesitan. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.








4 de enero de 2018

LAS COSAS TERRENALES A LA TIERRA PERTENECEN Y LAS CELESTIALES DEL CIELO SON



Alabado sea Dios: Hijos amados de Mi Corazón Inmaculado. Un año nuevo que comienza y vosotros no comenzáis a reconvertiros porque nunca tenéis  tiempo ni ganas para Dios. Yo, María Santísima, os hablo.

Luego venís a Mí a pedirme gracias para vuestros intereses, intereses que nunca son los de Dios, y Yo deseo ayudaros, pero ante todo, deseo que pongáis a Mi divino Hijo el primero en  vuestras vidas, y apenas tendríais que pedir nada, porque todo se os daría por añadidura. Poner a Dios el primero de todo trae un sinfín de gracias, unas visibles, otras invisibles, pero todas beneficiosas para vuestras almas.  Por eso hijos, lo primero que Me tenéis que pedir es el amor a Dios, amor incondicional y leal para que os alcance todas las gracias que ello trae consigo. 

Si un Ángel no amara lo primero a Dios ese Ángel no gozaría del Cielo como lo gozan todos. Porque primero es Dios y eso es lo que hace que el Cielo sea Cielo, porque si en el Cielo el primero no fuera Dios, no sería Cielo ya que entonces habría diferencias entre los Ángeles y los bienaventurados. Pero como todos a una aman lo primero a Dios, entonces cada cual disfruta del Cielo según sus merecimientos, pero el gozo mayor que tienen es el amor de Dios y su visión beatífica. Yo, María Santísima, os hablo.

En la Tierra podían ser las cosas igual si pusierais a Dios el primero en vuestras vidas. Tendríais pruebas sí, pero para mayor corona. Yo también sufrí a pesar de ser la criatura más perfecta que ha existido nunca jamás, y sin embargo,  ahora esas pruebas son las que Me han dado la corona que tengo en el Cielo como Reina de los mártires.

Hijos, las cosas terrenales, caducas son. No os apeguéis a nada de lo terreno. No digo que lo rechacéis, porque muchas veces os hacen falta para cumplir con los deberes familiares y profesionales, os digo que no os apeguéis, que las cosas terrenales a la Tierra pertenecen, y las celestiales del Cielo son. Por eso hijos, amadísimos Míos, pedidme primero las cosas celestiales y ya procuraré Yo que no os falte lo necesario para vivir una vida digna y santa aunque carezcáis de algunas cosas, pero que ninguna será necesaria para la salvación eterna.

Yo viví en una época donde no había la tecnología que ahora tenéis ni los avances de que disfrutáis, todo era más rudo y más fatigoso de sobrellevar, pero el amor a Dios todo lo podía porque por Él todo lo hacía con mucho amor y gusto y veía en ello Su santa voluntad. Hijos, vivid en paz, pero en la paz de Dios, la paz no está fuera del alcance de los misiles o de las armas nucleares, la paz está ante todo  en vuestro interior,  en armonía con vuestra conciencia y con Dios. Yo, María Santísima, os hablo y os instruyo. La paz de Dios esté en vuestras vidas para siempre.