Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

18 de noviembre de 2017

NUEVO AVISO

Ponemos en vuestro conocimiento que a petición de los lectores, ha salido a la venta la cuarta edición del libro DADME DE BEBER. Quienes estén interesados en adquirirlo, deben dirigirse al correo electrónico peterpangris@hotmail.es Su precio el mismo de siempre 10 euros más gastos de envío. Por cantidad se haría un precio especial.







17 de noviembre de 2017

NADA DESEAN MÁS QUE DIVIDIR, DIVIDIR, DIVIDIR



Hijos queridos de los Sagrados Corazones, soy Miguel Arcángel quien os habla, y os pido que toméis muy en serio lo que os voy a decir.

Este planeta está lleno de malignos espíritus por todas las partes, y los tenéis muy cerca de vosotros aunque no los veáis. A muchos os influyen sus nefastas tentaciones y os hacen pelear con vuestros cónyuges, hijos o padres y les seguís el juego que es lo que ellos quieren, porque nada desean más que dividir, dividir y dividir.

Yo soy el Arcángel encargado de luchar contra ellos y por eso debéis de invocarme a menudo, incluso si podéis tened una imagen mía en vuestros hogares. Ellos me temen porque ya les gané -con el poder de Dios- la batalla que hubo en el Cielo cuando se rebelaron contra Dios Creador. Ahora ellos saben que Dios no me ha quitado el poder de vencerlos, pero es necesario que me invoques y creáis firmemente que puedo libraros del mal que ellos hacen, porque ellos todo lo que hacen es romper, dividir, tentar y hacer que los jóvenes caigan en vicios y en obscenidades que tanto disgustan a Dios.

La oración a San Miguel Arcángel deberíais decirla cada día, porque es poderosa y está llena de gracias para aquellos que me invocan y piden a través de esa oración mi ayuda. Nada deseo más que ayudaros en las batallas contra el mal y el Maligno. La Santísima Virgen se alegra mucho cuando por mi medio vencéis al diablo y a todas sus asechanzas.

El diablo no puede desear ningún bien para nadie, ni siquiera para el mismo, porque está confirmado en el mal por toda la eternidad. Ya no hay vuelta de hoja, su maldad es para toda la eternidad y aunque le ofrecieran un bien ya no puede cambiar porque está confirmado en el mal y así vivirá eternamente. El no goza en el mal, pero esa es la vida que escogió, cuando pudo escoger como otros Ángeles ser fieles y dóciles a Dios. No quisieron someterse a las normas divinas y sus consecuencias fueron nefastas para toda la eternidad. Pero vosotros, hijos de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, sí podéis escoger el camino santo y directo que os llevará a la eternidad dichosa, y debéis empezar ya,  haciendo lo primero una buena confesión, soltando todo el lastre que tenéis acumulado desde hace años y que no queréis reconocerlo ni recordarlo.

Hijos de Dios, haced un buen examen de conciencia y confesad cuanto antes, porque Dios tiene Su tiempo y vosotros no sabéis hasta cuando os tendrá vivos en este planeta. Yo, Miguel Arcángel, Príncipe de las Milicias Celestiales os hablo y os advierto.








15 de noviembre de 2017

OS DIGO POR ENÉSIMA VEZ, QUE COMO NO OS ENMENDÉIS OS PUEDE SORPRENDER LA MUERTE EN PECADO Y CONDENAROS



Hijos de Dios, toda criatura aspira a estar con sus padres en esta vida porque saben que su amor para ellos es único, y aunque no sean buenos hijos, saben que sus padres los quieren y los cuidan y disculpan incluso sus desatinos. Yo, Jesús, os hablo.

Pues bien hijos, debéis también aspirar a vivir en la Patria Celestial con vuestro Padre Celestial que os creó, con vuestro Hermano que os redimió y con el Espíritu Santo que os santifica y os guía hacia caminos eternos. Debéis aspirar a vivir con vuestra Madre Celestial tan dulce y tan santa que os ama hasta donde vuestra mente no puede ni imaginar. Pero no, vosotros vivís en esta vida solo pendientes de daros gustos,  de pasarlo bien, de poseer bienes que os diviertan y no os proponéis ninguna clase de disciplina, y así hijos, no llegareis a la Patria Celestial donde el gozo y la felicidad que allí existen son inimaginables para los seres humano. Yo, Jesús, os hablo.

Educáis a vuestros hijos en el rencor hacia los demás, en el deseo y afán de poseer cosas, los educáis con costumbres paganas y actitudes indisciplinadas, y luego en la edad adulta muchas de esas actitudes les crearan problemas tanto en el trabajo como en la familia que formen. Pero hijos, ¿es que habéis perdido el sentido del bien? Porque solo pensáis en vosotros y en poseer cosas y practicar toda clase de vicios, mientras que todo un Dios os redimió y no lo tenéis para nada en cuenta.

Ya se hijos que os falta fe, pero no hacéis ni el mínimo esfuerzo para obtenerla. No la buscáis ni en libros, ni en actos parroquiales, ni en sacerdotes, ni en nada. Y Luego pensáis que como Yo Soy Amor os salvaré así como así, porque para eso morí por vosotros. Yo, Jesús, os hablo.

Os digo hijos, os digo por enésima vez, que como no os enmendéis a muchos os puede sorprender la muerte en estado de pecado y condenaros para toda la eternidad. Del Infierno no se sale nunca jamás, y allí los tormentos son también inimaginables, porque hay toda clase de pecadores a cual más horrible y toda clase de demonios que su mayor placer es atormentarlos. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.









10 de noviembre de 2017

NO HAGÁIS NINGUNA CLASE DE FRAUDE AUNQUE NO OS DESCUBRAN



Amadísimos hijos en el Señor, Soy vuestra Madre querida, la que constantemente intercede por vosotros en el Cielo ante el Trono de la Santísima Trinidad.

Hoy quiero recordaros algo que Mi Hijo ya os dijo en su paso por este mundo: Dad a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar (Lc 20, 25). Pues bien, hijos, muchos de vosotros no cumplís este mandato y debéis hacerlo. Sois personas espirituales y practicáis los sacramentos, pero luego muchos de vosotros evadís impuestos o hacéis trampas en los documentos de  las empresas para pagar menos ¿Por qué? ¿Acaso Mi Hijo no os provee de todo lo que necesitáis? También os dijo: Buscad el Reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura (Mt 6, 33), pero vosotros hacéis trampas en los negocios para pagar menos impuestos y eso le disgusta mucho a Mi Hijo, porque  no confiáis en Él que siempre os proveerá de lo necesario para que viváis una vida de honradez y santidad. Yo, María, vuestra Madre, os habla.

Si dais a Dios lo que es de Dios y es la adoración lo que le corresponde, Él también cumplirá con vosotros dándoos lo que le corresponde al Cesar, en este caso a vosotros. No hagáis ninguna clase de fraude por mucho que podáis hacerlo sin que os descubran, porque es Dios quien os va a juzgar y nada de lo que hagáis malo quedará sin juicio y sin castigo.

Debéis ser muy, muy honrados y además no obligar a nadie a hacer fraudes evadiendo impuestos. Hijos, ¡que conciencia tan mezquina tenéis! Y encima os creéis muy listos y además buenos. No robéis bajo ninguna forma, porque muchos de vosotros decís que también os roban a vosotros los gobiernos y tenéis que aguantaros. Ya os he dicho que Dios pedirá cuentas a todo el mundo hasta de lo más insignificante que hayáis hecho, y encima muchos de vosotros enseñáis así a vuestros hijos a hacer trampas en los papeles y en los negocios. No hijos, no, sed honrados como Mi esposo José lo era y como Mi Hijo lo fue en todo momento, que no permitió que la Casa de Su Padre, el Sagrado Templo, se convirtiera en cueva de ladrones (Mt 21,13). Yo, María Santísima, vuestra Madre, os hablo y os instruyo.